viernes, febrero 03, 2006

Yo no entro en tí para que tú te pierdas


"No, de eso nada, tú no padeces ninguna de esas enfermedades que dices. Tu única enfermedad es la cordura". Enfermo de cordura. Vaya.

Fotografía: Christine Kessler.
Banda sonora: 'Cichli', de Autechre.

jueves, febrero 02, 2006

Un top 5 que se adentra en la oscuridad. Se requieren cerillas

Cambio de tercio. Un top 5 oscuro como una desgracia, frío como una despedida. El Bacharach está acucarachado, ¿quién lo descucarachará?. El descucarachador que lo descucarache, buen descucarachador será.

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1. The Sound - I Can't Help Myself (de Jeopardy, 1980)
Con un impactante "Left all alone, I'm with the one I most fear" comienza esta canción, la que abría su primer disco. The Sound fueron una banda que contó con un front man de los de verdad, Adrian Borland, y que tuvo la mala suerte de ser natural de Londres cuando lo que tocaba era ser de Liverpool (Echo & The Bunnymen, Teardrop Explodes). Canciones como 'Heartland', 'Heyday', 'Winning' o la magnífica 'Skeletons' darían para hacer un top 5 sólo con The Sound.

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2. The Cure - Play For Today (de Seventeen Seconds, 1980)
'Play For Today', el punto medio perfecto entre 'Three Imaginary Boys' (1979) y lo que vendría después, es una de mis canciones favoritas de The Cure, y pertenece a su segundo LP, 'Seventeen Seconds', un disco irregular en el que Smith y compañía andaban aún en busca de su sonido, un sonido que clavarían definitivamente en cosas tan enormes como 'Faith' (1981) o 'Pornography' (1982), dos discos del copón, dos discos que definieron toda una era. Y lo demás es historia. Si The Sound daban para hacer un top 5, The Cure dan para hacer un Top 50.

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3. Siouxsie and the Banshees - Head Cut (de Juju, 1981)
La más famosa groupie de Sex Pistols siempre ha sabido moverse entre un sonido muy particular y su calculada excentricidad. 'Juju' es su mejor disco, quizás el único bueno que hicieron, y en él, junto a canciones tan conocidas como 'Spellbound' o 'Arabian Nights', destaca este 'Head Cut' en el que Siouxsie fantasea con la malsana idea de llevarse una cabeza recién cortada a casa, para allí pintarla los labios, y alimentarla con pan, y mantenerla fresca en hielo... La guitarra de McGeoch y el bajo de Severin demuestran en esta canción su indiscutible excelencia.

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4. The Chameleons - Caution (de Strange Times, 1986)
Si eres muy fan de Interpol aléjate de este grupo porque se te puede caer el mito. Naturales de Manchester, dejaron para la posteridad tres discos excelentes y muy de su tiempo. Esta 'Caution', perteneciente a su tercer disco, 'Strange Times', es una canción magnífica hasta el minuto cinco, y a partir de ese minuto y hasta completar los casi ocho que dura se convierte en una maravilla inolvidable. Si esto no te conmueve es que tienes el oído muy poco afilado, te compadezco.

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5. New Order - Doubts Even Here (de Movement, 1981)
New Order fueron la mejor banda de los 80. Y punto. 'Movement' fue el único disco mediocre que entregaron en más de veinte años, una mediocridad marcada por su aún no del todo conseguida misión de huir del legado de su anterior banda, Joy Division. Bernard Sumner incluso imita en este disco la voz de Ian Curtis. Luego vendría 'Blue Monday', y a partir de ahí el delirio, pero antes dejaron esta 'Doubts Even Here', sentidísima, oscurísima, donde se dicen cosas como "memories are all that's left, I need you near to me now", bajo la dictadura de un ritmo inhumano, con bajo y caja haciendo daño del que duele. Hace frío, mucho frío.

miércoles, febrero 01, 2006

Zona de fumadores


Fotografía de Stefano Giovannini.

Cocina de fin de mes: crema de calabacín con lomo y parmesano


Tercer capítulo del recetario de 'Cocina de Fin de Mes' (aquí el uno, y aquí el dos), por lo que definitivamente puedo decir que esto, señores, es una serie. Ja! ¿No decías, so lista, que yo era puro caos, y que me era imposible someterme a una disciplina? Pues toma disciplina, y ahora te jodes y te quedas con ese mendrugo tan dotado para obligarse a sus rutinas como para lograr que te aburras como una ostra. Pero, en fin, a lo que vamos:

Ingredientes:
Dos calabacines, media patata, nata líquida, lomo embuchado, parmesano, cebolla, mantequilla, sal y pimienta.

Preparación:
Encendemos el equipo de música y ponemos el nuevo disco de Madonna. Sí, así como suena: el nuevo disco de Madonna. Y no pienso discutir el tema. Luego ponemos un poco de mantequilla en una cacerola ancha, a fuego lento y teniendo cuidado de que no se queme. Echamos la cebolla cortada fina, y cuando se ponga transparente incorporamos el calabacín cortado en trozos, todos del mismo tamaño para lograr una cocción uniforme, también la patata, y le damos al conjunto unos elegantes golpes de muñeca. Añadimos sal, pimienta, agua hasta ahogar la verdura, y un chorrito de aceite de oliva virgen extra, y lo dejamos a fuego suave durante unos 15 minutos. Mientras se va haciendo el calabacín, calentamos una sartén y con una pizca de aceite salteamos brevemente, cortado en daditos, el lomo ese que te dio tu madre cuando fuiste a su casa a comer el día de Reyes, y que aún sigue en la nevera. Míralo antes de usarlo, y si está verde tíralo y te haces la crema sin lomo.

Cuando hayan transcurrido esos quince minutos sacamos el calabacín, la patata y la cebolla, lo metemos en un vaso mezclador, y lo pasamos con una batidora. Recomiendo la Braun de 600 watios con función turbo, un maquinón. Vamos añadiendo el agua de cocción de la verdura hasta que logremos la textura deseada, y una vez batido el conjunto lo colamos y lo ponemos al fuego en otro recipiente. Fuego suave, por favor. Añadimos entonces un poco de nata líquida, removemos, y probamos por si hubiera que ajustar el punto de sal. Echamos la crema en un bol, le añadimos los daditos de lomo a modo de guarnición, y también un poco de parmesano rayado. Y no me digas que no tienes un poco de parmesano sepultado en el fondo del frigorífico, que eso no se pone malo jamás. Tengo entendido que el parmesano aguanta glaciaciones.

Una última recomendación: riégalo con un buen tinto. Y creo que ya está. Ya me direis.

martes, enero 31, 2006

At home she's a tourist

Y allí estaba, con las muñecas amarradas con una cuerda al cabecero, y las piernas, muy abiertas, atadas a los pies de la cama. Habían terminado de hacer el amor, él le había comentado que debía irse enseguida, que tenía algo urgente que hacer, y ella le había dicho que la dejase atada. Al oír aquello él puso un gesto raro, demasiado raro para la altura de viaje en la que se encontraban, y le había dicho "chica, tú cada día estás peor", con algo que pretendió fuese una sonrisa pero que resultó ser un gesto atemorizado. Ella entonces le había suplicado y al final él, a regañadientes, había aceptado dejarla en aquella situación. Ella comenzaba a sentir que él no sería capaz de seguir acompañándola en su viaje, que ponía demasiados reparos, y de hecho aquella petición tenía algo de prueba, una prueba que él no había superado. Además si había algo que odiaba de veras era suplicar, y por eso en aquel mismo momento, ya sóla e inmovil y con una bola roja insertada en su boca y atada con correas a su nuca, decidió que le abandonaría, en cuanto volviese, porque aquello había dejado de tener sentido, porque la menor duda era entonces, a aquellas alturas, inadmisible. Pero al mismo tiempo sintió tambien un cierto miedo, miedo de que él sospechase el abandono y no volviese, y la dejase así, inmovil, para siempre. Una mosca y una tela de araña. Notó entonces que ese mismo miedo la estaba excitando, y se dijo "chica, sí que es verdad que estás mal", y comenzó a reir, porque sabía que había logrado al fin ser aquello que deseaba ser. Y si no rió a carcajadas fue tan sólo porque aquella bola roja se lo impedía.

Y era en eso en lo que pensaba cuando en su muñeca derecha, ante el roce con la rugosa cuerda, una antigua herida fruto de otra atadura demasiado reciente comenzó a abrirse, y un fino hilo de sangre comenzó a esmerarse en tornar el impoluto blanco de la blanca almohada en un intenso color rojo carmesí.

Fotografía de Gero Gröschel.

lunes, enero 30, 2006

Una sucesión de catástrofes

Anteriormente ya os hablé de mi afición a, de cuando en cuando, ir al cine sin más compañía que mi sombra, como expliqué entonces, más por nostalgia que por cinefilia. Pues bien, hace unos días, mientras veía una película que tenía perdida en el disco duro, recordé un hecho del que fuí espectador en una de estas sesiones de palomitas solitarias, hace ya unos cuantos años. No es que esta película tuviese en su argumento ningún hecho similar a aquel que recuerdo, más bien era una identificación con los sentimientos del protagonista, quien enfrentado a un hecho impactante se culpaba en cierta forma de no ser capaz de sentir más de lo que sentía, y se preguntaba qué era lo que motivaba su indiferencia ante lo terrible. Algo similar sentí yo aquel día ante lo que sucedió, pobre diablo, entonces aún no conocía que la insensibilidad, como el aburrimiento o la pereza, es una enfermedad degenerativa.

Como digo, fue hace bastantes años, en una sesión golfa de un ciclo dedicado a antiguas películas europeas de ciencia ficción. El título del ciclo era filosofía y ciencia ficción, o el espacio y la mente, o algo de ese estilo, y la película que estaba viendo aquella noche era el Solyaris de Tarkovsky. La proyección se encontraba más o menos a la mitad cuando un tipo de apariencia normal se sentó a mi lado (en mi fila sólo estaba yo y en el cine no habría más de veinte personas) y me dijo: "la vida es una sucesión de catástrofes... para las que no estamos preparados... para las que es imposible prepararse". Lo repitió un par de veces, le miré, asentí, y se levantó. Después se sentó junto al único habitante de la fila siguiente, oí que de nuevo repetía la misma frase, también dos veces. Y poco después se sentó unas seis o siete filas más cerca de la pantalla, junto a una pareja, pero esta vez el espectador al que se dirigió no le trató con la indiferencia con la que le habíamos tratado los demás, sino que le respondió algo en voz alta, demasiado alta, y le empujó. Ante aquello, el chalado se levantó, sacó un cuchillo de notable tamaño cuya hoja brilló ante la luz que emanaba de la pantalla, y le lanzó una dentellada que no alcanzó al espectador en el cuello porque éste, a pesar de la sorpresa, tuvo tiempo de girarse ligeramente, por lo que el cuchillo se acabó hundiendo en su hombro. La mujer que estaba con él comenzó a gritar al mismo tiempo que aquel tipo lanzaba una nueva cuchillada que rajaba en esta ocasión el brazo que aquel hombre había levantado para cubrirse. Y fue entonces cuando un espectador de la fila contigua, con una chaqueta enrollada en el antebrazo izquierdo, llegó ante el agresor, quien al verle delante dejó caer el cuchillo al suelo y levantó los brazos, a lo que el espectador en cuestión respondió propinándole un colosal puñetazo entre ceja y ceja. Apenas unos instantes después entraron en la sala dos vigilantes, uno con una porra en la mano, otro con una pistola, y detrás otros dos muchachos con una camilla. Recuerdo que me sorprendió entonces lo muy pronto que habían aparecido vigilantes y camilleros, como si supiesen que aquello iba a ocurrir, como si lo sucedido fuese una parte más del espectáculo que habíamos pagado por ver. Me sorprendió eso, me sorprendió también que en ningún momento se detuviese la proyección, y me sorprendió sobre todo que mi corazón no se hubiese acelerado ante lo acontecido, que aquello me diese tan terriblemente igual. Recuerdo que entonces le eché la culpa al estado de ánimo en el que tan hipnótica película me había sumergido, no porque fuese la verdad sino porque era lo fácil.

Unos minutos después, y ya fuera de la sala aunque todavía dentro del cine, los vigilantes sacaban a aquel hombre esposado, y al pasar cerca de mí oí que éste seguía repitiendo "la vida es una sucesión de catástrofes, una sucesión de catástrofes", a lo que uno de los que le agarraban respondía "sí, la vida, no te jode, serás hijo de puta".

sábado, enero 28, 2006

Días de vino y rosas

"They are not long, the weeping and the laughter,
Love and desire and hate:
I think they have no portion in us after
We pass the gate.

They are not long, the days of wine and roses:
Out of a misty dream
Our path emerges for awhile, then closes
Within a dream".

El poema se llama "Vitae Summa Brevis Spem Nos Vetat Incohare Longam", es de Ernest Dowson (1867 -1900), y lo recita Lee Remick en una escena de "Days of Wine and Roses" (Blake Edwards, 1962, Oscar a la mejor canción del año para Henry Mancini).

viernes, enero 27, 2006

La lenta máquina del desamor

Sí, ya sé que les prometí el primer capítulo de la guía sado-maso de bolsillo, pero habrán de disculparme ya que sucede que estos días anda por esta nada santa casa una bella doncella revisando por encima de mi hombro lo que escribo, y aquí mi menda se ha lanzado a tratar de demorar en la medida de lo posible el descubrimiento por parte de la gachí de lo obvio: que soy un tarado. Entenderán por tanto que por ahora trate de marear la perdiz recitándole el "me diste la intemperie, la leve sombra de tu mano pasando por mi cara" y esas cositas que tanto les gustan, en vez de dejarle ver el lado oscuro de la luna, ese donde duendes klismafílicos se entretienen con descargas eléctricas genitales y roces de cuerda pelada. Y es que uno es de los que prefiere que le den la patada por lo que hace y no por lo que dice o escribe, y además prefiere, en este caso, que esa patada se la den lo más tarde posible, si puede ser, porque he de decir que la doncella en cuestión tiene un paso de boca, unos taninos y un retrogusto de los que merecen denominación de origen. Que cómo sé que lee lo que escribo, se preguntarán. Pues, primero, porque la veo deambular por el pasillo haciendo como que barre y de cuando en cuando entra en la habitación y con una agilidad que ni la Sharapova levantando una dejada se inclina la jodía para desviar mi mirada enferma hacia lo importante, la carne, y así ella mientras lanzarle un rápido vistazo a lo accesorio, la letra. Y segundo porque el otro día al volver del curro noté su mirada un tanto esquinada y deduje que, dado que sé que recuerda el tatuaje de aquella camarera, ahora anda tratando de adivinar quién demonios será la tal Laura. Además, ayer le dije que mañana por la tarde había quedado con Eva, que se viniese, que así la conocía, que no seas tonta que te vas a divertir, y se inventó una excusa de las que me pongo yo para no ir al dentista, temerosa quizás de enfrentarse a un psicoanálisis casual que la acabase convirtiendo en pasto de estas páginas. Pues lo siento, baby, pasto, como ves, ya lo eres.

Se masca la tragedia.

La fotografía se llama 'Adoration', y la hizo en 1988 Jan Saudek.

jueves, enero 26, 2006

¿Acaso era esto el futuro?

Ella dijo: "el futuro pasa por saber ponerle a cada cosa un punto más de emoción, por saber sortear con tiento las enormes distancias que median entre rutina y pasión, por encontrarle a cada disputa una compensación, por entregarse con ánimo a cada conversación, por conseguir de cuando en cuando tentar al otro con eso que a veces llamamos misterio y que al final, quizás, es tan sólo una forma más de enfrentarse a las cosas con el necesario grado de diversión, por intentar prestarle a las cosas del otro un punto más de atención, por lograr transformar soberbia en humildad y, claro, ira en comprensión. Por intentarlo, por saberlo posible, por vivirlo".

El respondió: "No, el futuro pasa porque tú ya no estés aquí".


Fotografía: Ahop2.
Banda sonora: Joy Division, 'The Eternal'.

sábado, enero 21, 2006

Elvis has left the building

Durante unos días, Elvis permanecerá alejado del edificio. De viaje, ajeno al uso de todo tipo de instrumentos digitales, añorando el ocio introspectivo de sol a sol. Así que si eres un hacker, aprovecha, este es tu momento, tienes tan sólo unos días. Pero no dejes rastros, que te crujo. Sí, como he dicho serán tan sólo unos días, cuatro o cinco, pero si por casualidad alguna pelirroja me alejase irremediablemente del camino de vuelta, que no sería la primera vez, mandadle flores a mi madre, que siempre le gustaron esas cosas. Y para entrenenerte, aquí te presento un puñadito de opciones: si eres un geek, pásate por Microsiervos. Si tienes ganas de bulla, por Escolar. Si te van los frontales rotundos, visita Boobster. Si eres un optimista sin remedio, en cuyo caso no entiendo que haces aquí, visita I Like. Y si te van las chavalas monas, pásate por Babes2Night.

Y para que no digais, os doy un avance de lo que os espera a mi vuelta en esta su bitácora amiga: nada menos y nada menos que, tatachán, la presentación en sociedad del manual "A la felicidad por el sufrimiento (una guía sado-maso de bolsillo)", a través de su primer capítulo, del cual les avanzo el título: "La electricidad, ese dolor".

I’m all shook up!