
"No, de eso nada, tú no padeces ninguna de esas enfermedades que dices. Tu única enfermedad es la cordura". Enfermo de cordura. Vaya.
Fotografía: Christine Kessler.
Banda sonora: 'Cichli', de Autechre.







Y allí estaba, con las muñecas amarradas con una cuerda al cabecero, y las piernas, muy abiertas, atadas a los pies de la cama. Habían terminado de hacer el amor, él le había comentado que debía irse enseguida, que tenía algo urgente que hacer, y ella le había dicho que la dejase atada. Al oír aquello él puso un gesto raro, demasiado raro para la altura de viaje en la que se encontraban, y le había dicho "chica, tú cada día estás peor", con algo que pretendió fuese una sonrisa pero que resultó ser un gesto atemorizado. Ella entonces le había suplicado y al final él, a regañadientes, había aceptado dejarla en aquella situación. Ella comenzaba a sentir que él no sería capaz de seguir acompañándola en su viaje, que ponía demasiados reparos, y de hecho aquella petición tenía algo de prueba, una prueba que él no había superado. Además si había algo que odiaba de veras era suplicar, y por eso en aquel mismo momento, ya sóla e inmovil y con una bola roja insertada en su boca y atada con correas a su nuca, decidió que le abandonaría, en cuanto volviese, porque aquello había dejado de tener sentido, porque la menor duda era entonces, a aquellas alturas, inadmisible. Pero al mismo tiempo sintió tambien un cierto miedo, miedo de que él sospechase el abandono y no volviese, y la dejase así, inmovil, para siempre. Una mosca y una tela de araña. Notó entonces que ese mismo miedo la estaba excitando, y se dijo "chica, sí que es verdad que estás mal", y comenzó a reir, porque sabía que había logrado al fin ser aquello que deseaba ser. Y si no rió a carcajadas fue tan sólo porque aquella bola roja se lo impedía.
Anteriormente ya os hablé de mi afición a, de cuando en cuando, ir al cine sin más compañía que mi sombra, como expliqué entonces, más por nostalgia que por cinefilia. Pues bien, hace unos días, mientras veía una película que tenía perdida en el disco duro, recordé un hecho del que fuí espectador en una de estas sesiones de palomitas solitarias, hace ya unos cuantos años. No es que esta película tuviese en su argumento ningún hecho similar a aquel que recuerdo, más bien era una identificación con los sentimientos del protagonista, quien enfrentado a un hecho impactante se culpaba en cierta forma de no ser capaz de sentir más de lo que sentía, y se preguntaba qué era lo que motivaba su indiferencia ante lo terrible. Algo similar sentí yo aquel día ante lo que sucedió, pobre diablo, entonces aún no conocía que la insensibilidad, como el aburrimiento o la pereza, es una enfermedad degenerativa.
"They are not long, the weeping and the laughter,
Sí, ya sé que les prometí el primer capítulo de la guía sado-maso de bolsillo, pero habrán de disculparme ya que sucede que estos días anda por esta nada santa casa una bella doncella revisando por encima de mi hombro lo que escribo, y aquí mi menda se ha lanzado a tratar de demorar en la medida de lo posible el descubrimiento por parte de la gachí de lo obvio: que soy un tarado. Entenderán por tanto que por ahora trate de marear la perdiz recitándole el "me diste la intemperie, la leve sombra de tu mano pasando por mi cara" y esas cositas que tanto les gustan, en vez de dejarle ver el lado oscuro de la luna, ese donde duendes klismafílicos se entretienen con descargas eléctricas genitales y roces de cuerda pelada. Y es que uno es de los que prefiere que le den la patada por lo que hace y no por lo que dice o escribe, y además prefiere, en este caso, que esa patada se la den lo más tarde posible, si puede ser, porque he de decir que la doncella en cuestión tiene un paso de boca, unos taninos y un retrogusto de los que merecen denominación de origen. Que cómo sé que lee lo que escribo, se preguntarán. Pues, primero, porque la veo deambular por el pasillo haciendo como que barre y de cuando en cuando entra en la habitación y con una agilidad que ni la Sharapova levantando una dejada se inclina la jodía para desviar mi mirada enferma hacia lo importante, la carne, y así ella mientras lanzarle un rápido vistazo a lo accesorio, la letra. Y segundo porque el otro día al volver del curro noté su mirada un tanto esquinada y deduje que, dado que sé que recuerda el tatuaje de aquella camarera, ahora anda tratando de adivinar quién demonios será la tal Laura. Además, ayer le dije que mañana por la tarde había quedado con Eva, que se viniese, que así la conocía, que no seas tonta que te vas a divertir, y se inventó una excusa de las que me pongo yo para no ir al dentista, temerosa quizás de enfrentarse a un psicoanálisis casual que la acabase convirtiendo en pasto de estas páginas. Pues lo siento, baby, pasto, como ves, ya lo eres.
Ella dijo: "el futuro pasa por saber ponerle a cada cosa un punto más de emoción, por saber sortear con tiento las enormes distancias que median entre rutina y pasión, por encontrarle a cada disputa una compensación, por entregarse con ánimo a cada conversación, por conseguir de cuando en cuando tentar al otro con eso que a veces llamamos misterio y que al final, quizás, es tan sólo una forma más de enfrentarse a las cosas con el necesario grado de diversión, por intentar prestarle a las cosas del otro un punto más de atención, por lograr transformar soberbia en humildad y, claro, ira en comprensión. Por intentarlo, por saberlo posible, por vivirlo".
Durante unos días, Elvis permanecerá alejado del edificio. De viaje, ajeno al uso de todo tipo de instrumentos digitales, añorando el ocio introspectivo de sol a sol. Así que si eres un hacker, aprovecha, este es tu momento, tienes tan sólo unos días. Pero no dejes rastros, que te crujo. Sí, como he dicho serán tan sólo unos días, cuatro o cinco, pero si por casualidad alguna pelirroja me alejase irremediablemente del camino de vuelta, que no sería la primera vez, mandadle flores a mi madre, que siempre le gustaron esas cosas. Y para entrenenerte, aquí te presento un puñadito de opciones: si eres un geek, pásate por Microsiervos. Si tienes ganas de bulla, por Escolar. Si te van los frontales rotundos, visita Boobster. Si eres un optimista sin remedio, en cuyo caso no entiendo que haces aquí, visita I Like. Y si te van las chavalas monas, pásate por Babes2Night.