
Es broma, es broma...
Chorrada patrocinada por Weather Underground, la Internet Movie Poster Awards, la galería parisina Magda Danysz y el RSSSF Archive.

(Viene de acá, un acá que a su vez venía de acullá).
(Viene de aquí)
Introdujo su ficha en el casillero, balbuceó un adiós a la recepcionista que ésta, nada cordial, no contestó, y salió de la oficina casi a la carrera. Una vez en el exterior se desató el nudo de la corbata y resopló. Sudaba casi hasta la nausea pero renunció a despojarse de su chaqueta ya que debajo llevaba una camisa azul que, era evidente, estaría empapada, y ya bastante ridículo había hecho aquel día. Había tenido una disputa sobre un informe de ventas con un compañero y éste le había humillado delante de los demás. No era la primera vez, y ya sabía lo que tocaba ahora: horas de insomnio meditando una respuesta implacable, y el deseo incontenible de que el duelo se repitiese para entonces echar mano de su infalible argumento. Pero, claro, esa disputa nunca se repetiría, sino que mutaría en otra de muy distinta naturaleza que igualmente acabaría perdiendo, como perdía todas.
Tengo un amigo que dice que está tieso de pasta y que por ello se ve obligado a darse de baja de uno de estos dos lujos: el Digital + o la linea adsl. Me pide consejo. Dice mi amigo que el Digital + lo utiliza para ver series americanas y alguna que otra película, y la linea adsl, básicamente, para ver porno. Bueno, hace tiempo mantuvo un blog, pero lo dejó al poco tiempo de empezar porque opina que eso de los blogs es para gente que vive en pareja, ya que a la gente que vive sóla, como es su caso, tan sólo le sirven para quitarles tiempo del bueno, el que se dedica a navegar entre moster cocks, mega tits, orgías interraciales multitudinarias del tipo MMMMMF o MMMFFF, y hordas de pre-universitarias con coletas, gafas y un desmedido gusto porque les meen en la cara. Creo que en eso estoy de acuerdo con él. Yo le digo a mi amigo que se borre del Digital +, que siempre se puede comprar un descodificador de esos piratas que te lo abren todo, y que además las series y las películas se las puede bajar de la red, pero él ese extremo ni lo contempla porque, dice, "eso es ilegal". Hay que decir llegados a este punto que mi amigo es el típico producto de uno de esos centros educativos tan populares en los primeros 80, elitistas y muy progres, de esos en los que lo más importante no era la asimilación de diversos conceptos, sino que el alumno fuese capaz de identificar espiritualmente su YO, para a partir de ahí interactuar bajo la paz del equilibrio cósmico con los OTROS. Como era de esperar el resultado es un desastre, y al pobre si llega a salir más tonto habría que regarle. Dice que si comete un acto ilegal como bajarse una serie o piratear la señal televisiva da por hecho que el suelo del salón se abrirá y del agujero surgirá el mismísimo averno, con policías cachas que le esposarán sin miramientos mientras sus familiares, decepcionados por su comportamiento, le escupen a la cara. Yo al oír eso le he dicho que se quede con la adsl, que me diga qué series le gustan que yo se las grabo, y que tengo una hermana psicóloga que le puede resultar de gran ayuda.
Salgo del cajón y reconozco, aquí y aquí, que disfruto con el viejo "Pa mi genio" de Carmen París, por eso de "tantas lágrimas me cuesta la pena que me estás dando, que me estoy muriendo de agua". Me encanta eso de morirse de agua. Nunca he sido capaz de confiar en los hombres que visten camisetas sin mangas ni en las mujeres que usan zapatos con cordones. Si alguna vez me han dado un buen consejo, ese fue "por mal que te vayan las cosas, jamás desees que pase el tiempo, que hay poco". Me confieso anónimo lector constante, y por tanto trato siempre de tener cuidado ahí fuera. Daría mi vida sin dudarlo un sólo instante porque mi camarera favorita tuviese un sólo segundo más de felicidad. Es mi camarera favorita porque en cierta ocasión le conté un chiste y me dijo "sos lindo". Mi ciudad favorita sigue siendo Berlín. Hace un par de días alguien me dijo "la soledad es algo que siempre se halla dentro, nunca en lo que te rodea" y, no sé, me gustó. En cierta ocasión tuve que ayudar a hacer una mudanza a la mujer de mi vida (ella no sabía que lo era, claro, creo), que se iba a vivir con su novio. Me hice toda la mudanza con la boca seca, creo que incluso hubiera podido morir de agua. Y no, no sé conducir, ni puta falta que me hace.
El día me había dejado exhausto y llegué a casa sin ganas de nada. Entré en el cuarto de baño, mojé mi cara en el lavabo, y antes de secarme me contemplé detenidamente en el espejo. Una mosca se posó entonces en mi mano derecha. Hice un giro de muñeca y la mosca voló, hasta posarse en mi mano izquierda. Sacudí la mano y la mosca levantó de nuevo el vuelo, dibujando una trayectoria indescifrable. La oí revolotear alrededor de mi cabeza, frente a mis ojos, en mi nuca, junto a mis oídos. Aterrizó en mi nariz. Intenté cazarla. Fallé. Me golpeé. Me hice daño. Se posó en el espejo, un tanto a mi derecha. Cogí sigiloso la toalla que usaba para secarme las manos y aticé a la mosca contra el espejo. Cayó fulminada, entre el desodorante y el bote de cuatro agujeros para guardar cepillos de dientes, donde antes había dos huecos libres y ahora había tres.