
Hablábamos de Laura.
Con Laura ya no mantengo correspondencia escrita, ajenos a todo progreso epistolar, como se nos ocurrió hace unos meses, ya que si el sistema postal español muestra de por sí una peligrosa tendencia al extravío, el brasileño parece totalmente entregado a los encantos del azar. Una lotería. Así que ahora nos enviamos emails, otra vez. Y en estos ella me habla de cosas tan bonitas como los ombligos cariocas, y me cuenta que son tan profundos que no se les distingue el fondo, y yo mientras le hablo de una borrachera. Y ella me habla de atardeceres en la playa y lunas llenísimas, y yo entonces le hablo de otra borrachera. Y en su mensaje de hoy me dice que cuando piensa en mí lo primero que se le viene a la cabeza es mi imagen con un whisky con soda en la mano derecha y un micrófono en la izquierda, de aquel vergonzante día en el que en un karaoke londinense me lancé a interpretar el "Man Enough" de Lloyd Cole. Dice que al acabar la canción la gente me gritaba "otra, otra", lo que me induce a pensar que esa noche ella iba aún peor que yo. En fin, que entonces me he puesto a pensar en cual es la primera imagen que me viene a la cabeza cuando pienso en Laura, y resulta que es de ella despeinada, el rostro desencajado, y de su boca brotando barbaridades. Así que he obviado el tema y le he hablado de otra borrachera.