
Aquella mañana de Domingo, tras desayunar, había salido de casa con su padre y habían hecho lo habitual: ir al parque. Alli, mientras su padre leía el periódico sentado en un banco, él daba unas vueltas con su bici. Después se habían acercado al bar de siempre y allí su padre se había sentado en la mesa de siempre con su amigo de siempre, y tras pedirle a él una coca-cola habían comenzado a jugar al dominó, como hacían siempre. Y pronto sus sospechas de que aquel no iba a ser un día cualquiera se confirmaron al escuchar a su padre y al amigo de su padre conversar tranquilamente sobre la primera vez que habían matado a alguien. Aquello le preocupó mucho, ya que algo no encajaba. Era como en sus series favoritas de la televisión, cuando te dan el capítulo navideño estando en pleno mes de Marzo, y los regalos y la nieve y los villancicos te resultan tan ajenos. Esto era igual, porque normalmente su padre y el amigo de su padre no hablaban nunca del primer hombre al que habían matado. Normalmente hablaban del último.
Ilustración de Jinyoung Shin.